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domingo, 15 de abril de 2012

Comfortably Numb

Hello? Hello? Hello?

Is there anybody in there? 
Just nod if you can hear me. 
Is there anyone at home? 
Come on now 
I hear you're feeling down. 
Well I can ease your pain 
Get you on your feet again. 
Relax. 
I'll need some information first. 
Just the basic facts. 
Can you show me where it hurts? 

There is no pain you are receding 
A distant ship smoke on the horizon. 
You are only coming through in waves. 
Your lips move but I can't hear what you're saying. 
When I was a child I had a fever 
My hands felt just like two balloons. 
Now I've got that feeling once again 
I can't explain you would not understand 
This is not how I am. 
I have become comfortably numb. 

O.K. 
Just a little pinprick. 
There'll be no more, ah! 
But you may feel a little sick. 
Can you stand up? 
I do believe it's working, good. 
That'll keep you going through the show 
Come on it's time to go. 

There is no pain you are receding 
A distant ship, smoke on the horizon. 
You are only coming through in waves. 
Your lips move but I can't hear what you're saying. 
When I was a child 
I caught a fleeting glimpse 
Out of the corner of my eye. 
I turned to look but it was gone 
I cannot put my finger on it now 
The child is grown, 
The dream is gone. 
I have become comfortably numb.


viernes, 31 de diciembre de 2010

Balance 2010

Acostumbrada a los balances e informes cualitativos –aunque ajenos– de lo hecho o imaginadamente realizado, es momento de hacer algo que dé cuenta de lo que pasó en el año que justo hoy han decidido que termina (por lo menos aquí parece quedar claro el tiempo contemplado y lo mejor, sin formato).

El 2010 se caracterizó por el cierre de ciclos y decisiones importantes. Lo que me implicó de lleno en el primer tercio del año fue mi titulación. Haber logrado obtener por fin el papel que indica el término de una forma de vida que se había prolongado desde la niñez entre las aulas, las butacas y los maestros. ¡Vida que decidí continuar! cosa que aún hoy me sigue pareciendo arriesgado, emocionante y necesario. El segundo tercio del año recuerdo como lo más significativo el festejo de mi cumpleaños, algo extraño a decir de los tantos y tantos que habían sido olvidados, el inicio de una aventura que no sé a dónde me llevará pero en la que he aprendido a hablar y, finalmente, la vuelta de tuerca (para algunos traición, para otros formación y para otros ver la luz). El último tercio bastante gratificante, reconocimientos de antaño, retribuciones y contribuciones, un viaje inolvidable y sueños cumplidos. Entre todo esto, conciertos inolvidables y canciones que me acompañarán muchos años más.

Pero el 2010 viví entre libros (o así quiero recordarlo). Los forzosos, de una y otra clase, los de buró disfrutables, los regalados, los leídos entre líneas cargados de tedio, los esperados… Los convertidos en películas constantes que parecen decirme más de lo que veo y siento a diario. Ellos han exigido un cambio en mi vida, tener que escapar de la realidad para sumergirme en otra que me ha llevado a senderos extraños o familiares, o mejor dicho, extrañamente familiares. Además, los cambios de espacio han sido necesarios, los libreros ya no se dan a basto, atiborrados de ideas parecen pesar aún más. Los teclados también hablan del 2010. Fueron necesarios por lo menos 3, cada uno recibió las caricias que hubiera querido dar. Asimismo el monitor fue la pantalla a través de la que el mundo se hacía visible gran parte del tiempo, error que para el próximo año tendrá que ser resarcido. Pero no por ello dejé de disfrutar de muchísimas cosas que sólo creen hacerlo aquellos a quienes fingidamente no les importa lo académico (lo siento por mi familia).

Así el 2010 fue de nuevos escenarios, colegas, compañeros, y amigos y el refrendo de compromisos de amistad, amor, cariño, estima. No puedo dejar de lado que el trayecto no fue en soledad, mencionar a cada uno de los partícipes de este año sería reconocer a aquellos que formaron parte, incluso por segundos, de cada una de las travesías y caminos andados. Para evitar omisiones diré gracias a quienes se sientan aludidos con esto. Mención aparte merece mi cómplice, sí, ya lo conocen, mi inseparable JRN. Un año más que pasamos juntos a lo largo de un proyecto de vida que se va trazando por sí sólo, sin prisas.

Este balance no tiene fin, pues tendría que ser acompañado del plan para el próximo año so pena de que lo regresen por estar incompleto y con ello se juegue mi recontratación en la vida del 2011…

Con propósitos abiertos, esperando pase la noche vieja.

ICA

sábado, 6 de noviembre de 2010

Devenir

Me ahoga el tiempo. Vivo sobre plazos y cada día se cumple uno. Trabajos, tareas, ponencias, lecturas, exámenes, reuniones, eventos, clases y más… siempre con un horario o fecha límite. Lo mejor es que el tiempo aparece en escena no sólo para guiarme, sino que se vuelve motivo de reflexión. Ha sido tema recurrente en clases, ¡sí!, ya muchos han hablado de él y la forma en que se incorpora a lo real. Si es lineal, circular o quién sabe qué sea. El culpable o mejor dicho el que nos hace humanos (y yo que siento perder mi humanidad por él). Incomprensible a quién se le ocurrió medir el tiempo y más cómo llegaron a que debemos dormir ocho horas (¡imposible! si de lo que se trata es cumplir con el horario).Por cierto, no encuentro ningún beneficio en el cambio de horario, mi día sigue teniendo 24 horas laborables y con más luz solar o sin ella hay que hacer lo mismo.

En estos días mi agenda se ha saturado, no es la única, pero me recuerda que cada año (el gran plazo de 365 días que parece nadie cuestionar) insisto en comprar una de tamaño bolsillo para pensar que así de pequeño es el guión que debo seguir, pero se llena tanto que termina invirtiéndose y tragándome. Pero, como dice el refrán: No hay fecha que no se cumpla, plazo que no se venza ni deuda que no se pague. Pronto acabará el semestre.