viernes, 24 de junio de 2011

Te encontré

Para JRN

«He encontrado a la persona con quien puedo representar mi papel, hacer realmente mi papel de mujer, representarlo todo con mi cabeza o mi cuerpo al ritmo de la sangre. No la representación de las ideas, donde el instinto se rebela contra la comprensión. Dice: «Tengo una idea». E inventa, crea –fantástica y mágicamente la vida. Cada detalle de la vida.»

Fuego, Diario Amoroso (1934-1937)
Anaïs Nin



lunes, 28 de marzo de 2011

La formación disciplinaria del posgrado en debate

En estos días me he encontrado con diversas referencias a lo que está sucediendo con los estudios de posgrado. Por un lado, problemáticas que tienen que ver con el estatuto de dicho nivel de estudios en el marco del proyecto de universidad en general, por otro, las relaciones entre financiamiento (principalmente de becas) y la calidad académica. Sabido es que en nuestro ámbito, el CONACyT ha establecido criterios para determinar qué posgrado tiene calidad académica. Estos criterios apuntan, entre otras cosas, a la eficiencia terminal.

Estaremos de acuerdo con que esto ha implicado que los posgrados estén desesperados por lograr el porcentaje marcado, pues si los alumnos no terminan, quizá ello no represente problemáticas para ellos, sino en “la imagen del programa”. No obstante, pensando en esto, se ha querido cuidar el perfil de ingreso. Las estrategias han ido desde la aplicación de exámenes de conocimientos generales, el requerimiento de más documentación, ensayos de temáticas consideradas básicas, entrevistas, entre otras. En el posgrado en pedagogía, en el que me encuentro haciendo la maestría, esta situación se ha tornado un tema de discusión pues las decisiones repercuten necesariamente en el campo. Si bien este posgrado en la UNAM tiene como antecedente, en el caso de maestría, la MADEMS, y está estrechamente ligado a las pretensiones de profesionalización, se ha establecido claramente que se trata de un posgrado de investigación. Y este es uno de los principales problemas a los que se enfrenta, pues desconociéndolo recurren a él con fines de actualización, tratando de enmendar sus carencias didácticas, o bien, tratando de realizar contribuciones educativas a su disciplina, escuela o institución de origen.

La decisión de delimitar el perfil de quienes ingresen, especialmente el cuidado de las temáticas de los proyectos, redundará en la delimitación del campo de la pedagogía. En este caso, la presentación de un buen currículum, donde se demuestre tener una trayectoria que avale trabajo en el ámbito educativo (así de amplio) no puede ser el único criterio, pues el asunto que se debe tratar en la definición de quiénes ingresan y con qué proyectos tiene que pensarse en función de su impacto en la concepción de la disciplina. Este posgrado al darle prioridad a criterios de ingreso no temáticos, ha abierto las puertas (a veces hasta inexistentes) a trabajos de diversa índole y que en muchas ocasiones pareciera que su nexo con lo educativo es un mero agregado. Son aproximaciones tangenciales. Aunque en el peor de los casos, lo que ocurre no es que no aborden lo educativo, sino que confundan el ámbito de la pedagogía con la didáctica, la psicología educativa, entre muchas otras cosas.

Se piensa que por tener experiencia en la docencia, por estar en el ámbito académico de alguna forma, se es capaz de establecer una reflexión seria sobre la educación (hasta aquí coincidimos), el punto es que se cree poder hacerlo así desde la pedagogía. El punto es que si bien desde su disciplina pueden estudiar a la educación, hacerlo desde la pedagogía requiere tener marcos conceptuales claros que la propia disciplina ha luchado por aclarar. Hablar de pedagogía y educación no es lo mismo, hablar de didáctica, enseñanza, aprendizaje no significa hablar pedagógicamente ni desde la pedagogía.

La evaluación de los proyectos, aunque se ha hecho, pareciera no ser fundamental, pues los evaluadores no tienen un perfil académico homogéneo (o eso circula en los pasillos). Muchos de ellos no tienen una formación en pedagogía, sino en sociología, antropología, psicología, etc. El reto no es que se cierren las fronteras y el posgrado se vuelva endogámico, sino que teniendo claro su propio ámbito de reflexión, la especificidad del campo, se cuide el perfil de quienes ingresan. Es un peligro fuerte para la disciplina en términos generales que los proyectos de investigación de un posgrado que forma en ella no le concedan la seriedad que merece ni le reconozcan su especificidad en el abordaje de lo educativo.



lunes, 21 de marzo de 2011

En busca de mi comunidad de diálogo

Sabido es que en los eventos académicos la posibilidad de diálogo queda mermada por la presunción de ser los únicos que entendemos lo que sucede en nuestro trabajo. Me queda claro que yo la tengo aún más difícil, pues he optado por servir a dos amos y como dicen, con alguno o ambos siempre se queda mal. Esto no se debe al trabajo que uno realiza sino a cierta exclusividad por lo que se construyen muros de una supuesta especificidad.

La pedagogía y la filosofía comparten desde siempre una extraña relación, no desconocida pero sí desvalorizada. Tengo el gusto (no sé si la habilidad) de servir a ambas. Intento formar parte de esos intersticios en los que ambas se tocan y que son, en sobradas ocasiones, tierra de nadie.

Sin embargo, haciendo lo que todo estudiante debe hacer (léase preparar ponencias para congresos) presenté a finales del año pasado un pequeño trabajo en el que pongo de manifiesto la relación que existe entre la hermenéutica y la pedagogía y la que creo puede haber entre ellas. El primer congreso fue de pedagogía y el segundo de filosofía, ambos dieron acogidas distintas a mi trabajo.

Mi mayor miedo era someterlo a los filósofos, pues creía que despreciarían todo aquello que huele a foamy (al no tomar con seriedad a la pedagogía). Pero también sentía que mi punto débil era la propia hermenéutica por lo que frente a expertos tendría que aventarme por la borda. Tenía más confianza de hablar del tema con mis ya antiguos colegas. Algo me hacía suponer que podía ser interesante para los pedagogos enterarse de una veta de investigación que tiene mucho que decirnos sobre nuestra disciplina. ¿Cuál fue mi sorpresa?

En el congreso de pedagogía los trabajos que se presentaron fueron por mucho alejados a mis pretensiones. El enfoque filosófico, o por decir algo, teórico (que sigo sin saber qué es), fue nulo y se me acusó –enmascaradamente– de ser de la gente que relega los problemas urgentes de la práctica por “chaquetas mentales” que de nada sirven. En ese momento quise renegar de mi gremio y me cuestione fuertemente si tenían razón, siendo yo a fin de cuentas la que nunca comprendió qué hacer ahí. A pesar de esto, volví la mirada a mi proceso de formación, recuerdo que, aunque en escasamente, sí tenía lugar el pensar del modo en que lo hago teóricamente.

Diferente pasó en el congreso de filosofía. La cuestión de la hermenéutica si bien puede desmarcarse de la filosofía y la pedagogía, ambas en la articulación pretendida recibieron retroalimentación. Los hermeneutas se mostraron interesados en aquello que de pedagogía pude hablarles, más allá de si hacía uso o no de sus herramientas, aunque sigue prevaleciendo una noción pre-reflexiva de la pedagogía que no compatibiliza con mi forma de comprenderla.

Sigo siendo y seré indefinidamente pedagoga, de esas extrañas que no se dedican a la planeación, capacitación, didáctica, gestión, etc., (como si la investigación y la docencia no requirieran nada de eso). Pero también seguiré formándome en filosofía. Dos cosas que trato de abordar conjuntamente y que me hace, hasta ahora, no encontrar una comunidad académica que de pronto pueda voltear la mirada y decirme algo de lo que hago. Unos por desprecio, otros por no comprender una parte(o filosofía o pedagogía) y otros por desinterés.

Espero que esto cambie pronto...


viernes, 31 de diciembre de 2010

Balance 2010

Acostumbrada a los balances e informes cualitativos –aunque ajenos– de lo hecho o imaginadamente realizado, es momento de hacer algo que dé cuenta de lo que pasó en el año que justo hoy han decidido que termina (por lo menos aquí parece quedar claro el tiempo contemplado y lo mejor, sin formato).

El 2010 se caracterizó por el cierre de ciclos y decisiones importantes. Lo que me implicó de lleno en el primer tercio del año fue mi titulación. Haber logrado obtener por fin el papel que indica el término de una forma de vida que se había prolongado desde la niñez entre las aulas, las butacas y los maestros. ¡Vida que decidí continuar! cosa que aún hoy me sigue pareciendo arriesgado, emocionante y necesario. El segundo tercio del año recuerdo como lo más significativo el festejo de mi cumpleaños, algo extraño a decir de los tantos y tantos que habían sido olvidados, el inicio de una aventura que no sé a dónde me llevará pero en la que he aprendido a hablar y, finalmente, la vuelta de tuerca (para algunos traición, para otros formación y para otros ver la luz). El último tercio bastante gratificante, reconocimientos de antaño, retribuciones y contribuciones, un viaje inolvidable y sueños cumplidos. Entre todo esto, conciertos inolvidables y canciones que me acompañarán muchos años más.

Pero el 2010 viví entre libros (o así quiero recordarlo). Los forzosos, de una y otra clase, los de buró disfrutables, los regalados, los leídos entre líneas cargados de tedio, los esperados… Los convertidos en películas constantes que parecen decirme más de lo que veo y siento a diario. Ellos han exigido un cambio en mi vida, tener que escapar de la realidad para sumergirme en otra que me ha llevado a senderos extraños o familiares, o mejor dicho, extrañamente familiares. Además, los cambios de espacio han sido necesarios, los libreros ya no se dan a basto, atiborrados de ideas parecen pesar aún más. Los teclados también hablan del 2010. Fueron necesarios por lo menos 3, cada uno recibió las caricias que hubiera querido dar. Asimismo el monitor fue la pantalla a través de la que el mundo se hacía visible gran parte del tiempo, error que para el próximo año tendrá que ser resarcido. Pero no por ello dejé de disfrutar de muchísimas cosas que sólo creen hacerlo aquellos a quienes fingidamente no les importa lo académico (lo siento por mi familia).

Así el 2010 fue de nuevos escenarios, colegas, compañeros, y amigos y el refrendo de compromisos de amistad, amor, cariño, estima. No puedo dejar de lado que el trayecto no fue en soledad, mencionar a cada uno de los partícipes de este año sería reconocer a aquellos que formaron parte, incluso por segundos, de cada una de las travesías y caminos andados. Para evitar omisiones diré gracias a quienes se sientan aludidos con esto. Mención aparte merece mi cómplice, sí, ya lo conocen, mi inseparable JRN. Un año más que pasamos juntos a lo largo de un proyecto de vida que se va trazando por sí sólo, sin prisas.

Este balance no tiene fin, pues tendría que ser acompañado del plan para el próximo año so pena de que lo regresen por estar incompleto y con ello se juegue mi recontratación en la vida del 2011…

Con propósitos abiertos, esperando pase la noche vieja.

ICA

domingo, 5 de diciembre de 2010

Mazatlán

Las cosas de la maleta venían vacías, ahora tienen consistencia. Había esperado tanto, y ahora empieza el regreso. No es un retorno, pues no soy la misma. Todo ha cambiado… Pasé días fuera de casa, logré estar ahí. Amigos conocidos de antaño, algunos nuevos que al paso se ganaron risas. Un amor que festejó por encontrarse. Todos en el inmenso clamor del mar.

Llevo la espalda cargada de sueños cumplidos y logros alcanzados.

Mis manos ahora sostienen proyectos nuevos surgidos a mitad de la noche. ¡Pasará! Aguardaré el momento con la misma esperanza y amor con la que dije sí.

Para quien me hace vivir sueños.

ICA

sábado, 6 de noviembre de 2010

Devenir

Me ahoga el tiempo. Vivo sobre plazos y cada día se cumple uno. Trabajos, tareas, ponencias, lecturas, exámenes, reuniones, eventos, clases y más… siempre con un horario o fecha límite. Lo mejor es que el tiempo aparece en escena no sólo para guiarme, sino que se vuelve motivo de reflexión. Ha sido tema recurrente en clases, ¡sí!, ya muchos han hablado de él y la forma en que se incorpora a lo real. Si es lineal, circular o quién sabe qué sea. El culpable o mejor dicho el que nos hace humanos (y yo que siento perder mi humanidad por él). Incomprensible a quién se le ocurrió medir el tiempo y más cómo llegaron a que debemos dormir ocho horas (¡imposible! si de lo que se trata es cumplir con el horario).Por cierto, no encuentro ningún beneficio en el cambio de horario, mi día sigue teniendo 24 horas laborables y con más luz solar o sin ella hay que hacer lo mismo.

En estos días mi agenda se ha saturado, no es la única, pero me recuerda que cada año (el gran plazo de 365 días que parece nadie cuestionar) insisto en comprar una de tamaño bolsillo para pensar que así de pequeño es el guión que debo seguir, pero se llena tanto que termina invirtiéndose y tragándome. Pero, como dice el refrán: No hay fecha que no se cumpla, plazo que no se venza ni deuda que no se pague. Pronto acabará el semestre.

martes, 24 de agosto de 2010

Segunda semana

Me encuentro en un espacio familiar pero pisando una tierra extraña. Extrañada de mí y de lo nuevo. Había estado antes aquí, recorría los mismos caminos pero pensaba en cosas distintas. Todo dice mucho de un antes, ahora y después (conmigo o sin mí) pero que vuelve cada vez a permitirme observar (me) (te) (lo) y cuestionar (me) (te) (lo). Pasado y presente expresan algo de mí, de lo que creo o creí y de lo que me circunda. Veía rostros, ahora ni los distingo, o quizá sí, pero la rapidez los diluye, ninguno me hace detenerme. Algunos caminan al lado o comparten el aula pero se me han develado conexiones que ellos parecen no ver y si lo hacen parece no importarles ¿Quién se detendrá en pensar en cosas de “pedagogos”? Después de dos semanas parece que se muestran relaciones que se reducen o se vehiculan a través de las nociones de verdad, validez, conocimiento, razón, mito, logos… o simplemente se personalizan en los griegos ¿Y eso no tiene nada que ver con los “pedagogos”? Estoy cursando materias de primer semestre de filosofía, pero adelanto que debí haberlo hecho antes.